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Amor y más amor, que nunca dice basta

Amor y más amor, que nunca dice basta

El amor es el más noble de los sentimientos, tiene la capacidad de aceptar, comprender  y perdonar. Se aloja de manera súbita en el corazón y traspasa sigiloso las fronteras de los años con entera libertad. Cual niño travieso sorprende y disfruta cuando logra sembrarse bien hondo en lo profundo del alma.

Las vivencias son muchas, pero llega a mi recuerdo Daniel, un pequeño de 5 años, quien sintió en lo más profundo de su ser el toque mágico del amor cuando pintó muchos corazones para regalarlos a Suset, su amiga preferida. Entonces recordé a Martí quien ciertamente dijo: “Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga”. ¡Con cuanta pureza se manifiesta en ellos este sentimiento!. ¡Que inocente es el amor que experimentan!. Y es que desde que un ser humano divisa por vez primera la luz del mundo, comienza a conocer al amor, cuando su Madre le acuna en su regazo con tiernas palabras.

Cuan dulce es también es también el amor de los abuelos!, ellos destilan la miel de su cariño para esas personitas que mágicamente irrumpen en la calma del hogar y a quienes se entregan con infinita paciencia.

También hay verdadero amor en el cuidado que ponen los hijos al atender a sus padres ya ancianos; ahí se salda la deuda pendiente de cuando todo era al revés.

Siempre hace bien amar, no lo olvide. Aproveche cada día, cada minuto de su vida para decir cuánto quiere a las personas que le rodean, mire que si lo deja para luego puede ser demasiado tarde.

Ame intensamente y no se detenga a pensar si es o no recíproca la entrega, porque al final usted habrá tenido el inmenso privilegio de dar amor, mucho amor y nunca haber dicho basta.

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De nuevo Madre

De nuevo Madre

La experiencia de convertirnos en abuelas es verdaderamente intensa, con la llegada de los nietos volvemos, cuando creíamos haber concluido, a  desvelarnos, cambiar pañales, embelesarnos ante una cuna y preocuparnos doblemente por esa personita nueva que ha llegado a nuestro hogar.

 

Los nietos y nietas llenan con creces todos los sinsabores que, con el paso de los años, nos trae la vida. Ellas y ellos llenan de nuevo la casa con risas y llantos, y cuando van creciendo los juegos y el alborozo infantil nos acompañan.

 

Tengo la dicha de tener un nieto de 4 años, a quien he seguido desde que estaba, con 8 semanas, en el vientre de su Mamá. ¡Cuántos momentos inolvidables he vivido junto a él, y de que manera  me sorprende cada vez que hace algo nuevo que responde a su normal desarrollo!.

 

¿Se quieren más a los nietos?, no se, pero es un amor tan grande y nos preocupamos tanto por ellos que ahora me percato que cuando somos abuelas los protegemos mucho más que a los hijos porque presentimos el peligro y porque la experiencia de la vida nos hace sentirnos alerta en todo momento.

 

Ahora mi hija espera otro nuevo bebé, y me siento como si volviera a comenzar un ciclo en el que los sentimientos de amor, preocupación y alegría se entremezclan continuamente. Cuento los días que faltan para su llegada, y espero ansiosa ese momento en que las abuelas sentimos nuevamente los dolores del parto, sí, porque realmente se vuelve a experimentar esa vivencia como si la estuviéramos enfrentando, y ¡que alegría tan inmensa se siente cuando escuchamos el primer llanto con el que da la  bienvenida a la vida el pequeño ser!

 

Con los nietos, esos pequeños personajes que irrumpen en nuestro hogar, volvemos a ser de nuevo Madres, por eso vivamos con intensidad esos momentos con nuestros nietas y nietos, porque serán irrepetibles e inolvidables, ayudémosle a andar por la vida, contribuyamos en su educación, pero nunca olvidemos que son los padres los máximos responsables de sus hijos y nunca suplantemos ese importante papel.

 

Dediquémonos a entregar amor, mucho amor, y toda la paciencia y ternura con que los años nos han dotado,  y les aseguro que la experiencia de ser abuelas será algo maravilloso.

 

Siempre habrá poesía

Siempre habrá poesía

Desde pequeños nuestros padres o abuelos nos enseñaron  siempre algún verso que luego nos pedían  recitáramos  ante las visitas que frecuentaban el hogar. Lo mismo que hemos hecho nosotros con nuestros descendientes. Pensando en esta costumbre me asalta la interrogante: ¿cuándo surge la poesía?, investigo y conozco que es difícil establecer una fecha precisa para determinar el nacimiento de esta. Hay quienes dicen que sus orígenes se confunden con los del propio lenguaje.

 

La narración escrita más antigua de la historia de la que aún se conservan registros es el Poema de Gilgamesh, un texto de origen sumerio que fue escrito sobre tablillas de arcilla.

 

Sin embargo,  estudiosos del tema consideran que todos los poemas nacen del amor, incluso aquellos que transmiten el mal. De esta forma, la poesía habría nacido junto a este sentimiento, cuyo origen se remonta, seguramente, al primer ser humano que haya existido en la Tierra.

 

Entonces me pregunto: ¿qué es la poesía?.En tiempos oscuros, un rayo de luz se alza, la poesía es el canto que todo corazón necesita escuchar, la palabra de la propia alma, es la luz ante la oscuridad.

 

La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo.   Su vocabulario es infinito porque ella no cree en la certeza de todas sus posibles combinaciones. Y su rol es convertir las probabilidades en certeza. Su valor está marcado por la distancia que va de lo que vemos a lo que imaginamos. Para ella no hay pasado ni futuro.

 

Pienso entonces en esa persona que es capaz de crear este maravilloso género literario: el poeta, quien  hace cambiar de vida a las cosas de la Naturaleza, y saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos, y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.

 

El poeta nos tiende la mano para conduciros más allá del último horizonte, más arriba de la punta de la pirámide, en ese campo que se extiende más allá de lo verdadero y lo falso, más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo, más allá de la razón y la fantasía, más allá del espíritu y la materia.

 

 

   La Poesía es el lenguaje de la Creación. Desde que una madre trae al mundo un nuevo ser, y lo acuna con tiernas palabras para darle su savia y alimentarlo, hay poesía. Las células del poeta están amasadas en el primer dolor y guardan el ritmo del primer espasmo. En la garganta del poeta el universo busca su voz, una voz inmortal.

 

   Allí ha plantado el árbol de sus ojos y desde allí contempla el mundo, desde allí nos habla y nos descubre los secretos del mundo.   Hay en su garganta un incendio inextinguible.   Hay además ese balanceo de mar entre dos estrellas.

 

   Para expresar ese inmenso sentimiento que vive presente en todas las épocas y generaciones: el amor,  ella está ahí, por siempre, sacando a flor de piel nuestras más profundas vivencias, pesares y, por qué no, alegrías de sentirnos vivos y enamorados, porque siempre habrá poesía.

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Una persona indispensable

Una persona indispensable

Siempre escuchamos decir que: Madre hay una sola, y no es menos cierto. Esta necesaria persona es quien nos acuna en su vientre desde que nos engendran y nos cuida y protege con infinito amor por el resto de su vida. Pero también Padre hay uno solo, pues es  uno el que interviene en nuestra concepción.

 

No siempre la figura paterna está presente a lo largo de la vida de sus hijos e hijas. Hay padres que abandona el hogar y se olvidan de sus descendientes. Pero no creo que ésta sea la mayoría, pues conozco muchos ejemplos de ellos que se desvelan al igual que las madres desde que sus hijos vienen al mundo.

 

En mi caso particular tengo un gratísimo recuerdo de mi Papá, él me prodigó todo el afecto, cuidado y educación a lo largo de mi vida. Nunca olvido el día de mi graduación universitaria, la misma se realizó en La Habana por lo que allí solamente nos encontrábamos los estudiantes y profesores de los diversos Institutos de todo el país; sin embargo, aún no me puedo explicar cómo, él llegó hasta dónde yo estaba y participó, lleno de orgullo y emoción de aquel acto. ¡Que demostración de amor la de aquel gesto!.Así tuve muchas sorpresas y siempre, en las alegrías y en las penas, allí se encontraba, a mi lado.  Hoy aunque no está físicamente, sigue vivo su recuerdo en mi mente y mi corazón para toda mi vida.

 

El padre es una figura indispensable para la formación de los hijos, ellos ofrecen seguridad, apoyo, firmeza y también amor. No es por gusto que para que se forme un ser humano hacen falta una madre y un padre.

 

En este Día de los Padres aproveche y hágale saber a su progenitor cuánto lo quiere y lo valora, no es el tamaño o el precio del regalo el que medirá esto, sino el cariño que le demuestre, mire que llegará el día en que ya no pueda hacerlo y lamentará el haber perdido esas maravillosas oportunidades de brindarle su amor.

 


 

 

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